Ellos nos conducen

Ellos nos conducen
El Libertador y el Restaurador

sábado, 25 de enero de 2014

ENERO 2014 -- PARTIDOCRACIA



EL      LUCERO
Pensamiento Nacional

MAS PARTIDOCRACIA, MENOS PATRIA

            Es mérito del Reino Unido que la Argentina haya conquistado un gobierno democrático después de la guerra de las Malvinas, en junio de 1982” (Margaret Thatcher, 16/01/1987); ¿se puede agregar algo a eso?, o quizás si se le puede agregar a renglón seguido la tenebrosa frase de Raúl Ricardo Alfonsín: “…..pienso que el secreto de la democracia es aguantar a los malos gobiernos.” (Revista Gente, 12/08/1982, pág. 65).
Vaya si no! Si eso lo hubiera dicho en el acto en la avenida 9 de julio en vez de recitar el Preámbulo….; pero no estaba todo dicho, pues otro presidente, Eduardo Duhalde confesó que la Argentina es un país con todas las potencialidades para ser muy importante, pero tiene “una dirigencia de mierda” dentro de la cual naturalmente me incluyo (noviembre 2000), ahora bien, ante estas palabras ¿Qué hicimos como Pueblo?
            Estamos mal pero vamos bien.  Es la frase que resurge como miasma del pasado, pues si hay problemas de energía eléctrica, no es inoperancia, falta de inversión, imprevisión, es porque la gente está tan bien que consume mucha energía, o si como consecuencia de ello se descomponen los alimentos es porque “tienen el freezer lleno”.  Mientras el autor de la pícara frase se va de vacaciones a Punta del Este porque “no hay problemas”, mientras que “en la Argentina es problemático salir, porque la delincuencia está muy activa” y “por cualquier pavada matan a la gente….los argentinos siempre elegimos Punta del Este porque es lindo y acá no hay problemas. Aunque a veces también voy a Brasil” (http://www.cronista.com/economiapolitica/-Menem-de-vacaciones-en-Punta-del-Este-se-queja-de-la-delincuencia-en-Argentina-20140110-0081.html) ¿cree el señor ex presidente que no tiene una cuota de responsabilidad por ello al haber gobernado el país 10 años y 6 meses? Pero a estas salidas y dichos nos tiene acostumbrados el personaje en cuestión, quien, recordemos, en ocasión del riesgo de  ser detenido en el año 2001 por la causa de contrabando de armas, expresó “en cadenas pero en mi Patria”, adaptado a la fecha, sería “de vacaciones aunque no sea en mi Patria”.
            Mudanzas.  Ha vuelto a escena  el viejo proyecto de mudar la capital de la República.  En realidad no es una idea ni mala ni buena en si misma, depende de cómo se lo plantea y cuál es su trasfondo.  Será buena si es una consecuencia y/o efecto de una geopolítica y visión estratégica nacional, pues tenemos como ejemplo a nuestro vecino Brasil:  “La Prensa del 9 de octubre de 1957 nos informa que la instalación definitiva del gobierno federal en su nuevo asiento se hará a principios de 1959.  El presidente Kubitschek ha manifestado que el último año de su período de gobierno lo ejercerá desde allí.  Brasilia es como la síntesis de una política nacional: país costero, en formación puntiforme…apretado contra la costa por cordilleras y con sus centros iniciales sólo conectados por mar, ha marchado permanentemente al sur y al oeste.  Ya se ha visto cómo se detuvo su marcha hacia el sur con la creación de la República Oriental como Estado tapón.  Fue obra de Gran Bretaña este “algodón entre dos cristales”; no llegó al Rio de la Plata, adonde iba como conquistador, pero hizo su algodón con un riñón de nuestro territorio.” (Arturo Jauretche, “Ejército y Política” – Peña Lillo Editor SRL – Buenos Aires 1976).  Vemos cómo Brasil al establecer su nueva capital, no improvisó nada, es la consolidación de sus objetivos nacionales de expansión, así, Brasilia habrá sido fundada en la década del 50 del siglo XX pero es el fruto de una concepción del siglo XVIII y que se va perfilando en el auge del Imperio del Brasil con los Braganza en el siglo XIX, especialmente desde Caseros, 1852 hasta la Guerra de la Triple Alianza1865-70.  Será una mala medida si, como parece ser en este caso, es sólo una bomba de humo para distraer sólo un poco, pues la acuciante realidad argentina ya no se la puede ocultar con ningún slogan, propaganda ni avisos rimbombantes.  Es un denominador común de la partidocracia fraguar planes y obras faraónicas (ninguna se realiza) pero que sirven para “ir tirando”, para “oxigenar” gestiones desastrosas, así fue el primer proyecto de traslado de la Capital a Viedma—Carmen de Patagones (el cual sólo promovió la especulación inmobiliaria), lo fueron en el gobierno de Menem la “aeroisla” (donde iba a funcionar el aeroparque de Buenos Aires en una isla artificial sobre el Rio de la Plata) y el puente a Colonia, etc, el ridículo quedaba en evidencia al contrastar esos delirios con el desmantelamiento del ferrocarril, sólo por dar un ejemplo, o concesionarios de autopistas que cobraban peaje antes de que exista la autopista; dejando la década del “primer mundo”, si pasamos a la “década ganada”, tenemos el tren bala, el préstamo hipotecario para inquilinos, el “Tren de los Pueblos Libres” que sólo hizo un par de viajes (Pilar –Pcia de Buenos Aires – Paso de los Toros, Uruguay), y un largo etcétera donde cada uno puede agregar toda obra imprescindible o básica que se pudo haber hecho con los cientos de miles de millones de dólares ingresados al país en dicha década, u otras obras, que, realizadas, pero que debieron estar hechas hace 20 años como mínimo, por ejemplo, la autovía Córdoba—Rosario.
            Vemos cómo mudar la capital no solucionará nada si sigue habiendo la misma imprevisión y la inexplicable falta de políticas de estado en cuestiones demográficas, de defensa, seguridad, económica y financiera.
            Reiteramos, el régimen partidocrático surgió de una DERROTA NACIONAL, y cada gobierno legitimó y consolidó  su institucionalización a través de: Gobierno de Alfonsín (alias “Primavera democrática”), legitimó la deuda externa fraudulenta, ilegal e ilegítima del Proceso de Reorganización Nacional (con el esquema absurdo de “represión ilegal-deuda legal” ¿!) perdiéndose una oportunidad histórica; Gobierno de Menem (alias “Primer Mundo”): Plan Bonex, Plan Brady, renuncia de la Soberanía Política y Económica (Reforma del Estado y acuerdos con Gran Bretaña de Londres y Madrid),  y 54 Tratados de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (TPPI) que nos someten al CIADI que impiden el pleno desarrollo de la industria nacional y que permiten la libre remesa de ganancias (“fuga de divisas”) al exterior sin ninguna condición ni requisito ; Gobierno de De la Rúa, impuestazo, descuento del 13 % a sueldos y jubilaciones y confiscaciones de ahorros; Gobierno de Eduardo Duhalde, derogación de la ley de subversión económica a pedido del FMI; Gobiernos Kirchner, Néstor y Cristina (alias “la década ganada”), descapitalización acelerada y alta extranjerización de la economía, o sea, consolidación de las políticas “neoliberales” de la década del ´90, desinversión, subsidios millonarios sin contraprestación, indefensión, inseguridad, miles de muertes evitables, soberbia, aislamiento de la realidad, etc, etc.
            Es cierto, “el secreto de la democracia está en aguantar malos gobiernos.”


Hasta que un día el paisano
Acabe con este infierno
Y haciendo suyo el gobierno
Con solo esta ley se rija:
¡es pa´todos la cobija
O es pa´todos el invierno!

(Fragmento “El Paso de los Libres” – Arturo Jauretche)

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