Ellos nos conducen

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El Libertador y el Restaurador

domingo, 16 de febrero de 2014

16 de Febrero -- 179° Aniversario del asesinato del Brigadier General Don Juan Facundo Quiroga



EL      LUCERO
Pensamiento Nacional


JUAN FACUNDO QUIROGA


Facundo es hijo de César.  Recordad su expresiva fisonomía romana y sabed que César ocupó largo tiempo la España ulterior.
No lleva laticlavia; poncho lleva.  No lo ajusta el desceñido cinturón que preocupaba a Sila, sino el tirador recamado de monedas: ambos la lanza.  Y si César es prodigioso en el caballo, ¿Quién aventaja a Facundo en el caballo y las armas? (“Juan Facundo Quiroga”, David Peña – Emecé Editores 1999)

            Héroe como pocos el Brigadier General Don Juan Facundo Quiroga, o simplemente Facundo, pues ya su nombre es suficiente, en su nombre caben mil combates, desvelos, lanzas que aventajan amaneceres y galopes que vencen la noche.  Por eso Facundo es mas que sus victorias y derrotas, mas que su célebre caballo “Moro”, mas que sus patillas.
            ¿Qué sería de la historia de la Patria sin Facundo? Hubiera quedado un vacío que no podría explicar los secretos de la tierra cuando combate o sin los triunfos de las montoneras invencibles.  El estuvo mucho mas allá de la lucha entre unitarios y federales, así lo manifestó en una carta al General Don Juan Manuel de Rosas el 12 de enero de 1832 : “……yo no soy federal, soy unitario por convencimiento; pero sí con la diferencia de que mi opinión es muy humilde y que yo respeto demasiado la de los pueblos constantemente pronunciada por el sistema Federal; por cuya causa he combatido con constancia contra los que han querido hacer prevalecer por las bayonetas la opinión a que yo pertenezco, sofocando la general de la República; y siendo esto así, como efectivamente lo es, ¿cómo podré yo darle mi parecer en un asunto en que por las razones que llevo expuestas necesito explorar a fondo la opinión de las provincias, de las que jamás me he separado, sin embargo, de ser opuesta a la de mi individuo? Aguarde pues un momento, me informaré y sabré cuál es el sentimiento o parecer de los pueblos y entonces se lo comunicaré, puesto que es justo que ellos obren con plena libertad, porque todo lo que se quiera, o pretenda en contrario, será violentarlos, y aun cuando se consiguiese por el momento lo que se quiera, no tendría consistencia, porque nadie duda de todo lo que se hace por la fuerza o arrastrado de un influjo no puede tener duración siempre que sea contra el sentimiento general de los pueblos…..”(“Facundo”, Pedro De Paoli – Editorial Plus Ultra, Buenos Aires 1974); que gran lección política que muestra Facundo, el anteponer a sus convicciones personales el pensamiento del Pueblo.  Mérito es lo que sobra en este gran argentino nacido en La Rioja, el gobierno de Buenos Aires lo declaró “Benemérito de la Patria” por sus auxilios prestados al Ejército de Los Andes según lo publicó la “Gazeta de Buenos Aires el 31 de enero de 1818, auxilios materiales que salían de su propia fortuna familiar, la abnegación, la generosidad y el patriotismo  eran cualidades que distinguían al “Tigre de los Llanos”.   Hasta el mismísimo Padre de la Patria le tenía una gran estima, el 3 de mayo de 1823 le escribe: “Sé que es Ud. un buen patriota y un hombre de coraje: estas dos circunstancias me han decidido a escribirle lleno de toda confianza y sin más objeto que el del bien general.
Sé que está Ud. próximo a batirse con el Gobernador de La Rioja: yo ignoro los motivos de ese rompimiento, lo mismo que cuál de los partidos es el que tiene la justicia: sólo me ciño a lo principal , a la sangre americana que se va a verter, al crédito de nuestra revolución Santa y a las consecuencias fatales que la libertad de nuestro país va experimentar, ahora más que nunca, cuando los contrastes de nuestros ejércitos exigen imperiosamente una unión íntima si es que queremos ser verdaderamente libres.…”; el 26 de diciembre de 1823: “…..He apreciado y aprecio a Ud. por su patriotismo y buen modo de conducirse, y porque Ud. me ha manifestado una completa deferencia a la parte que como simple particular tomé en las desavenencias de La Rioja, sin otro objeto que el de evitar se derrame la sangre Americana. Yo marcho a Inglaterra, con el objeto de llevar a mi hija y ponedla en un Colegio, mi regreso será pronto, pero si en el ínterin se le ofrece algo en aquel destino tendrá una satisfacción en servirlo su amigo y paisano.”  Pues el General San Martín le había manifestado al General Quiroga su preocupación por su enfrentamiento con el gobernador de La Rioja, Miguel Dávila, y en la segunda le reconoce su magnanimidad con el vencido.
            Típico caudillo Hispánico y Católico, cuyo pendón “RELIGIÓN O MUERTE” (erigido por indicación del Presbítero Doctor Pedro Ignacio de Castro Barros quien visitaba la casa de  Facundo frecuentemente) resumía la encrucijada en la que se encontraba la Argentina en los tiempos de Rivadavia, cuyo gobierno títere de la “River Plate Minning Association”, la “River Plate Agricultural Association” y la logia masónica  “Los Caballeros de América” ponía en serio peligro la integridad territorial de la Patria y el patrimonio material y espiritual de la Nación.
            Por haber servido siempre a Dios y a la Patria, fue envuelto en calumnias y falsedades que llegaron hasta nuestros días con el sólo y mezquino propósito de opacar su figura.  Se repiten millones de veces los mitos acerca de la ignorancia de los caudillos en general, pero se oculta que “la familia Quiroga fundó escuelas públicas en San Antonio, Ñoquebes y Atiles, también fundaron una Iglesia en cada de esos lugares, incluso el mismo Chacho  fundaría una escuela en su pueblo de Guaja” (Ob. Cit.).
            Las maniobras arteras tendientes a desprestigiar a Facundo ya habían comenzado estando él con vida, no obstante habiendo preferido ignorarlas, por “una cierta dignidad, que no debe confundirse con el orgullo, y el convencimiento de no haber dado motivo a las imputaciones que se me dirigían, contribuían a acreditarla”, replica varios cargos contra él publicados en “La Aurora” de Córdoba, cuyos autores eran Nicolás Dávila, José Patricio del Moral y Gaspar Villafañe, esos cargos eran principalmente arbitrariedad, crueldad y codicia; Facundo publica su impecable defensa en la “Imprenta Republicana” el 2 de febrero de 1831, redactada con estilo haciendo un uso excelente del lenguaje, hay unas líneas que merecen ser destacadas: “….No es por primera vez que la calumnia persigue a un hombre público y, se empeña en entregarlo al odio de sus conciudadanos.  En tiempos borrascosos sobre todo, cuando se rompen los vínculos sociales y se borra hasta el recuerdo de los sentimientos de Honor, de Justicia y de Patriotismo, es muy fácil caer bajo los golpes de algún enemigo despreciable, o de algún obscuro libelista…..Trabájase en extraviar la opinión de los contemporáneos pero no será tan fácil sorprender el juicio de la posteridad.  Ante ese tribunal terrible, pero imparcial, sólo los hechos hablan y puedo invocarlos con confianza.”(“Juan Facundo Quiroga”, Dr. Elías Octavio Ocampo – Ed. Canguro S.R.L., La Rioja – 1999.   Cabe realizar un modesto homenaje al autor mencionado, que fue médico sanitarista que estuvo al frente de la “Dirección Regional de Defensa Antipalúdica de la Nación, y cuya labor fue reconocida por Resolución N° 540/62 del Ministerio de Acción Social y Salud Pública de la Nación por los “importantes servicios prestados en ese Ministerio a través de 33 años ininterrumpidos, lapso mediante el cual cumplió una acción sanitaria de honda gravitación para concretar la erradicación del paludismo”; larga digresión, pero  corresponde elevar votos de Gratitud  y Honor a un gran riojano como fue el Dr. Elías Octavio Ocampo --1896-1975).
            Aquél 16 de febrero de 1835 en Barranca Yaco caía asesinado el Tigre de los Llanos que venía justamente de ser mediador designado por el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Dr. Maza, en virtud de la guerra entre las provincias de Salta y Tucumán.  Finalmente el 6 de febrero de 1835 en Santiago del Estero se firma el Tratado de Paz entre los Gobiernos de Salta, Tucumán y Santiago.  Y que lo complementa el último documento de Facundo Quiroga, que, si bien se refiere a dichas provincias, es un mensaje a la historia, a toda la Nación, pues en él expresa que dichos gobiernos “consagrarán todo su conato en trabajar por el bien de sus conciudadanos, en extinguir para siempre el fuego de la discordia, y en consolidar los sentimientos de una paz perpetua.” (Ob. cit.).
           

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