Ellos nos conducen

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El Libertador y el Restaurador

sábado, 28 de febrero de 2015

EL REGIMEN K


EL      LUCERO

Pensamiento Nacional


EL REGIMEN K Y LA DESTRUCCIÓN DEL PAÍS

 
            En estos tiempos turbulentos que atraviesa la Patria se hace evidente  una vez mas que no se aprendió del pasado, por eso todo se repite cíclicamente.  Un gobierno exangüe, en todo sentido, que encarna el peor Régimen político que padeció la Argentina en las últimas décadas, donde los problemas, desgracias y crímenes agotan todos los indicadores y estadísticas, un gobierno que no temió traspasar todos los límites de lo moralmente posible, se encuentra en apuros por la crisis económica que comenzó hace ya varios años y amenaza con empeorar.   El gobierno, ese árbol del que todos HOY hacen leña, pero que hasta AYER regaron con celo y esmero, ya cruje y se desmorona principalmente por causas internas.

            Cabe recordar cómo fue que llegaron los Kirchner al poder en la Argentina.  Allá por el año 2003, como algunos recordarán, Néstor Kirchner iniciaba su campaña presidencial y sus actos proselitistas los realizaba en polideportivos o lugares similares y que sólo podían verse por un canal de cable de noticias, en sus discursos denostaba la década del ´90; su itinerario dio un giro decisivo al recibir el apoyo del entonces presidente Eduardo Duhalde, la elección presidencial se jugó principalmente entre tres candidatos de extracción justicialista, siendo dichas elecciones las primeras “internas abiertas”, ellos fueron Kirchner, Menem y Rodríguez Saá, los dos primeros fueron a ballotage (en virtud que según los arts. 97 y 98 de la Constitución Nacional ninguno obtuvo ni el 45 % de los votos afirmativos válidamente emitidos ni tampoco obtuvieron el 40 % de esos votos y la diferencia mayor de diez puntos porcentuales entre el primero y el segundo) pero el ex presidente Menem se bajó con famosa frase “que Kirchner se quede con el 22% de los votos, yo me quedo con el pueblo”.  Ahora bien, ¿Qué representó el incipiente kirchnerismo en ese entonces?

            El kirchnerismo, o mejor dicho, Néstor Kirchner tomó ciertas “banderas” y/o consignas que, dialéctica y semánticamente contrariaban al fracasado esquema político y económico imperante en la Argentina desde 1989, tornando su discurso un giro o “aire” de izquierda.  Sólo de esa manera pudo acercarse a su contrincante mas inmediato en cantidad de votos (votado ingenuamente por quienes pensaban en volver a la convertibilidad) y forzar a una segunda vuelta.

            En lo que va del período 2003-05 se aprecia una especie de prolongación del gobierno del anterior presidente (Duhalde 2002-03) incluso hasta con los mismos ministros.  Es en las elecciones legislativas del año 2005 que Kirchner se decide a cortar con su mentor político, ganando dichas elecciones al sector político de éste.

            Comienza otra etapa (2005-08) en la que el kirchnerismo pretende mostrar una incipiente identidad propia (el viejo y nunca alcanzado objetivo de convertirse en el “3° movimiento histórico” no alcanzado por el alfonsinismo ni menos el menemismo), comienza echando a algunos ministros “duhaldistas”, ensaya cierta ruptura con el justicialismo (“que se metan la marchita en el c…” diría por esos días uno de los máximos referentes K) hasta que se llega a la crisis del campo del 2008, donde los Kirchner mostraron su real faceta dando zarpazos desesperados a toda caja o fuente de financiamiento que les pueda ser útil, dan la primera conferencia de prensa en 9 años, y ellos en particular, dialogan en tiempo real con la prensa por primera vez desde que asumieron el poder, o sea, 5 años.  Dicha crisis se pone de manifiesto con la Resolución 125 que al haber sido enviada al congreso (que en realidad no hacía falta que se hizo para darle aval político) en la votación en el Senado de la Nación, su presidente (vicepresidente de la Nación) desempató en la votación pronunciándose por la negativa, salvando de ese modo al gobierno de Cristina Kirchner.  Ya nada sería igual, pues la economía no era la de 5 años atrás, los primeros síntomas de la crisis de manifestaban en el aumento de la inflación y la disminución de los famosos “superávits gemelos” (fiscal y comercial).

            Entramos en lo que sería el mini-ciclo 2009-10, que comprendería entre la primer derrota electoral legislativa a manos De Narváez hasta el repentino fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner.  El último tramo, 2010-15, que sólo a modo descriptivo se caracterizó por un aumento de la violencia política, el juzgamiento de ex funcionarios, una inflación galopante, déficit comercial y fiscal, caída de reservas, aumento de la emisión monetaria sin respaldo, recrudecimiento del “voluntarismo político” (relato): sobrepujado con el “mito” de la figura del ex presidente fallecido (incluyéndolo en el juramento de asunción de la presidencia en 2011 (“él”); aumento de la frecuencia de los actos políticos de alto nivel cuyo público sólo son los adictos al Régimen; el uso indiscriminado de la cadena nacional; insulto y difamación contra quienes opinan diferente, etc, etc.

Uno de los hitos que podrían significar el final político del kirchnerato es la muerte del fiscal Nisman, sea cual fuere su circunstancia, ya ha sido cubierta por un manto de sospecha que no tiene vuelta atrás y enrareció en forma innegable el clima político de la Argentina.

            En líneas anteriores calificamos al kirchnerato como el peor régimen político que padeció la Argentina en las últimas décadas, he aquí algunos de sus fundamentos:

*  Luego de la crisis de diciembre de 2001, cuyo lema fue “Que se vayan todos”, el kirchnerato no sólo no hizo nada al respecto (además de pertenecer a la clase política que se le reclamaba un paso al costado), perversamente ingresó al poder criticando la década del ´90, para luego en sus postrimerías tener de entre su elenco favorito de senadores ultra oficialistas al ex presidente de esa denostado período.

*  Socialmente sólo hubo retrocesos, hay mas pobres e indigentes, la desnutrición persiste como en sus peores días, hay mas droga en las calles, violencia generalizada, mayor criminalidad urbana, proliferación de asentamientos en las grandes ciudades del país con el consiguiente aumento de la marginalidad y hacinamiento.

*  En política exterior, las nuevas “relaciones carnales” con China, firmando decenas de acuerdos no publicados, negociando en forma totalmente irresponsable nuestro territorio y nuestros recursos naturales a cambio de un poco de dólares para “tirar hasta diciembre”.

*  Políticamente, el kirchnerato en sus inicios alimentó cierta esperanza en sus seguidores ingenuos de terminar con la opresión de ciertas oligarquías políticas enquistadas en el poder en las provincias, algunas desde 1983, nada de eso hizo, negoció  como viejos socios, la continuidad de éstos en el poder.

*  Históricamente, revolvió las heridas de la guerra padecida por la Argentina en los ´70, en ningún país serio se ha hecho eso, incluso contrasta con la conducta de otros presidentes latinoamericanos, por ejemplo, Dilma Rousseff, presidente de Brasil y José Mujica, presidente de Uruguay, ambos veteranos guerrilleros (no como los Kirchner que nunca combatieron), que no incurrieron en la bajeza del revanchismo vulgar y dolarizado que llevaron adelante los Kirchner en la Argentina, ni mucho menos utilizar ese tema como bomba de humo para tapar problemas de gravedad.

            Han llevado a la Argentina a un estado tal, que sólo Dios sabe adónde conducirá esto, es muy probable que, a ojos de la historia universal, los Kirchner (Néstor y Cristina) ocupen un lugar similar a los Ceaucescu de Rumania, los Duvalier de Haití o Ferdinand e Imelda Marcos de Filipinas, sólo por dar ejemplos.

            La Divina Providencia nos proveerá el Destino que nos merezcamos, estará en nosotros en convertirnos en esclavos o pilas de cadáveres o en dignos vencedores de la eterna lucha que decide el sino de las naciones.