Ellos nos conducen

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El Libertador y el Restaurador

domingo, 1 de noviembre de 2015

EL LUCERO -- OCTUBRE 2015


17 DE OCTUBRE: DÍA DEL TRABAJADOR ARGENTINO

            El fasto glorioso del 17 de octubre de 1945, hay que analizarlo en el contexto del gobierno de ese entonces.
            El 4 de junio de 1943, las FF.AA. tomaron el poder en la Argentina, el poder que ya estaba ausente en un gobierno que perteneció a lo que se denominó “década infame” (1930-45), donde prevalecía el fraude electoral, y la corrupción moral y política (asesinato del senador Bordabehere intentando asesinar al senador Lisandro De La Torre, escándalos de las tierras del Palomar, la CHADE, Pacto Roca-Runciman, etc).  Los objetivos de la Revolución del 4 de junio se enunciaron clara y sucintamente en su proclama: “En lo más íntimo y puro de las conciencias argentinas pesa una honda y angustiosa inquietud, ante la evidente convicción de que la corrupción moral se ha entronizado en los ámbitos del país como un sistema.
            El capital usurario impone sus beneficios con detrimento de los intereses financieros de la Nación, bajo el amparo de poderosas influencias de encumbrados políticos argentinos, impidiendo su resurgimiento económico.
            El comunismo amenaza sentar sus reales en un país pletórico de posibilidades, por ausencia de previsiones sociales.
            La justicia ha perdido su alta autoridad moral que debe ser inmarcesible.
            Las instituciones armadas están descreídas y la defensa nacional negligentemente imprevista.
            La educación de la niñez y la ilustración de la juventud, sin respeto a Dios ni amor a la Patria.” (Fragmento de la Proclama revolucionaria del 4 de junio de 1943).
            El 4 de junio de 1943 no fue un cuartelazo de trasnochados ni logistas, fue un acto soberano para preservar al Pueblo de la Nación Argentina, y que mejor para lograr ese loable objetivo que RESTAURARLO SOCIALMENTE.  Cabe citar como ejemplo: Decreto N° 2.669/43:  Reglamentación de la constitución, organización y funcionamiento de las Asociaciones Profesionales; Decreto N° 28.169/44:  Estatuto del Peón; Decreto N° 11.157: Creación de la Administración Nacional de Vivienda; Decreto N° 23.852/45: Régimen Legal de las Asociaciones Profesionales de Trabajadores; Decreto N° 33.302/45:  Establece la obligación de todo empleador de aplicar a sus empleados y obreros el salario mínimo, vital y móvil y salarios básicos y sueldo anual complementario.  Bonificaciones y despidos; Decreto N° 33.303/45: Creación del Instituto Nacional de Remuneraciones; Decreto N° 3.750/46: Estatuto del Tambero Mediero, entre otros.
            Es el año de 1945 uno de los mas trascendentales para la historia de la Patria, donde el Pueblo de la Nación Argentina reasume el protagonismo de su Historia, marcando el ritmo de su porvenir.  Se colocó al trabajador en el centro de la política económica, convirtiéndose en el protagonista del desarrollo nacional, junto al soldado, y no alimentando ni creando resentimiento proletario.  De esa manera, teníamos la Argentina de la abundancia, no de la miseria, soberana, no rematada, en fin, una Argentina donde todos ganan y todos ocupan su rol social, sin lugar para la destructora usura ni la ruin decadencia social.
            El 17 de octubre de 1945 se produce un punto de inflexión en los trabajadores y en el sindicalismo argentino, dándole el necesario impulso a un gobierno que continuaría al año siguiente bajo otras formas, para continuar la capitalización del Estado Nacional y el robustecimiento de los trabajadores, la industria y las FF.AA., la Argentina de la “Unión y Libertad” era una contundente realidad.   A la nefasta “lucha de clases”, se le opuso unos de los mas característicos apotegmas del Justicialismo:  “Para el Justicialismo sólo hay una clase de hombres, los que trabajan” y “gobernar es crea trabajo”;  a la gregaria “conciencia de clase”, los mismos trabajadores impusieron su conciencia nacional, pues demostraron comprender cabalmente la encrucijada por la que transitaban al estar varios pasos adelante de un sistema político, económico y social obsoleto y decadente, con partidos políticos que sólo regenteaban colonialismo, y con sindicatos que se estaban convirtiendo en peligrosos focos de divulgación y propaganda de ideologías extrañas  a la identidad nacional.  El sindicalismo deja de ver al Estado como un enemigo, para coadyuvar con su fuerza de trabajo a la consecución del Bien Común de la Nación.  Ilustra el particular fragmentos de discursos del entonces Cnel. Juan Perón:  "El trabajo, después del hogar y la escuela, es un insustituible moldeador del carácter de los individuos y según sean éstos, así serán los hábitos y costumbres colectivos, forjadores inseparables de la tradición nacional" (Palabras transmitidas por la Red Argentina de Radiodifusión, el 2 de diciembre de 1943).  "Luchamos para que el trabajo sea considerado con la dignidad que merece, para que todos sintamos el deseo y el impulso de honrarnos trabajando y para que nadie que esté en condiciones de trabajar, viva sólo para consumir"(Manifiesto a los trabajadores, del 1° de mayo de 1944).
            Es por ello, que el Día del Trabajador, se debe celebrar el 17 de octubre, y denominarse “Día del Trabajador Argentino”; conmemorarlo el 1 de mayo en base a un acontecimiento sucedido en EE.UU. (Huelga y asesinatos de trabajadores de Chicago en 1886), y que ni siquiera se celebra ese día en dicho país, es un absurdo total.

            A partir del 17 de octubre de 1945 el DESTINO DE LOS TRABAJADORES ARGENTINOS Y EL DE LA PATRIA ES EL MISMO.

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