Ellos nos conducen

Ellos nos conducen
El Libertador y el Restaurador

jueves, 10 de noviembre de 2016

BICENTENARIO 1816 -- 2016

EL LUCERO

Pensamiento Nacional

EL MAL DE LA DEPENDENCIA

            La dependencia es la pérdida de Señorío, de Dominio sobre lo propio, es por ello, que se vive en una “mediocridad” de SER, pues no puede alcanzarse la plenitud de su desenvolvimiento.  Hay un poder por encima de la Nación Argentina que hace sentir su peso no permitiéndole alcanzar los máximos niveles de prosperidad y abundancia que debería gozar en función de los frutos y productos que la pródiga naturaleza le brinda, y que hace que el trabajo del Pueblo no redunde totalmente en su beneficio.
            En la lucha secular por la Independencia, el Pueblo de la Nación Argentina no siempre ha tenido gobiernos que hayan sabido conducirla a un destino de grandeza; algunos han realizado acciones y decisiones aisladas acertadas pero sin visión estratégica ni nacional.  Es por ello que en cada época el concepto de INDEPENDENCIA ha requerido ser instrumentado, interpretado y aplicado con algunas diferencias; y ello sólo algunos pocos gobiernos han sabido y podido interpretar dicho concepto y hacerlo coincidir con ese momento histórico dado.  De esa manera, intentar reconstruir la geopolítica del Río de la Plata, restablecer la Unión Nacional de agresiones militares, políticas y económicas, se llamó “SANTA FEDERACIÓN” durante el gobierno del Restaurador Gral. Juan Manuel de Rosas; luego durante el gobierno del Dr. Hipólito Yrigoyen (que casualmente asumió en el año del Centenario de la Independencia), a la defensa del orden cívico en la política, a una diplomacia auténticamente argentina que hallaría en la solidaridad hispanoamericana su principal baluarte, al robustecimiento moral en la cosa pública y en las instituciones de la República y a políticas sociales de las mas variada índole, se las llamaría la “REPARACIÓN”.  Posteriormente, y a partir del 4 de junio de 1943 y con mayor vigor desde el 4 de junio de 1946, la JUSTICIA SOCIAL sería el eje principal en torno del cual se trazarían las políticas de Estado mas trascendentales de la Nación; para ello fue fundamental la “Declaración de la Independencia Económica” el 9 de julio de 1947: “…. para reafirmar el propósito del pueblo argentino de consumar su emancipación económica de los poderes capitalistas foráneos que han ejercido su tutela, control y dominio, bajo las formas de hegemonías económicas condenables y de las que en el país pudieran estar a ellos vinculados. A tal fin los firmantes, en representación del pueblo de la Nación, comprometen las energías de su patriotismo, y la pureza de sus intenciones en la tarea de movilizar las inmensas fuerzas productivas nacionales y concertar los términos de una verdadera política para que en el comercio internacional tengan base de discusión, negociación y comercialización los productos de trabajo argentino, y quede de tal modo garantizada para la República la suerte económica de su presente y su porvenir. Así lo entienden y así lo quieren, a fin de que el pueblo que los produce y elabora y los pueblos de la tierra que los consumen puedan encontrar un nivel de prosperidad y bienestar más alto que los alcanzados en ninguna época anterior y superiores a los que puedan anotarse en el presente. Por ello, reafirman la voluntad de ser económicamente libres como hace ciento treinta años proclamaron ser políticamente independientes….”( Fragmento); todo ello se consumaría con la Constitución Nacional de 1949, que consagraría  en su preámbulo “la irrevocable decisión de constituir una Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”; prescribiendo en su Capítulo III  los “Derechos del trabajador, de la familia, de la ancianidad y de la educación y la cultura”; y en su artículo 40 protegía la riqueza nacional expresando: “Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedad imprescriptibles e inalienables de la Nación, con la correspondiente participación en su producto que se convendrá con las provincias.
Los servicios públicos pertenecen originariamente al Estado, y bajo ningún concepto podrán ser enajenados o concedidos para su explotación. Los que se hallaran en poder de particulares serán transferidos al Estado, mediante compra o expropiación con indemnización previa, cuando una ley nacional lo determine”.  Era una  Constitución a la altura de un país que se extiende desde el polo sur hasta un poco mas allá del trópico de Capricornio, desde las nieves eternas de los Andes hasta el inmenso Mar Argentino.  
La labor de estadista del Gral. Juan Perón desplegaría en el MODELO ARGENTINO PARA EL PROYECTO NACIONAL, toda la experiencia de uno de los políticos mas importantes del siglo XX donde, además de lo ya realizado en sus primeros gobiernos, agregaría la optimización y perfeccionamiento de las instituciones mejorando su representatividad, para lograr que éstas sean cada vez mas auténticas y útiles para el Bien Común.
Las armas con las que la dependencia zahiere al Pueblo de la Nación Argentina son las endémicas crisis político-económicas que siempre dejan tras de si un panorama peor que antes de comenzar; la marginalidad, mezcla perversa de pobreza, violencia y carencia absoluta de cultura y educación; y un menoscabo progresivo de la Soberanía Nacional, que retroalimenta las anteriores, producido principalmente por una nefanda legislación (Tratados de Promoción y Protección recíproca de Inversiones -- TPPI) que permite saquear nuestras riquezas naturales y recursos humanos a cambio de centavos (en el mejor de los casos) y por una pseudopolítica de Estado, perversa y cuidadosamente instrumentada por intereses extraños a la Nación, tendiente al desmantelamiento hasta casi su desaparición de nuestras FF.AA.; éste plan se lleva delante de la manera mas ominosa posible para deleite del enemigo vencedor de la guerra de 1982, por ejemplo, la venta como chatarra del portaaviones ARA “25 DE MAYO” (hoy operativo bajo el pabellón de la India); el abandono vejatorio del ARA “Santísima Trinidad”; la situación terminal de la Fuerza Aérea Argentina (el emblemático edificio “Cóndor” con riesgo de derrumbe, el edificio “Alas” con problemas de mantenimiento, al personal que de la Fuerza que desempeña sus funciones en el primero, por cuestiones de presupuesto, las privan del almuerzo, etc); en fin, sólo para dar ejemplos, pues da la “casualidad” que todos los elementos antedichos fueron protagonistas emblemáticos en la guerra de Malvinas y le han asestado a los británicos una de las mas grandes palizas del siglo XX.
            Un ominoso eslabón que subyuga a la Nación Argentina en la dependencia, es la DEUDA EXTERNA, ya que en función del cumplimiento de la misma, se la ha desangrado financieramente  sumergiéndola en una escandalosa miseria, habiendo hambre en la tierra de la abundancia.  Cada gobierno desde hace 40 años, ha creado un cierto estado de cosas de modo que el siguiente gobierno diera el “golpe de gracia” y afianzase así, la DEPENDENCIA; por ejemplo, en lo referido a las empresas del Estado (Ferrocarriles, Correo y Telecomunicaciones, YPF, etc), durante el Proceso de Reorganización Nacional se las ha endeudado muy por encima de sus posibilidades y sin ninguna necesidad, como es el caso de YPF, demostrado por el patriota Alejandro Olmos en su libro “La Deuda Externa”.  A la par de dicho endeudamiento se le sumó la “negligente” falta de mantenimiento y desidia programada, todo ello con los años, permitió que otro gobierno, las privatizase con el argumento que “daban pérdidas”, lo cual en parte era cierto, pero no era la solución que consultaba el INTERÉS NACIONAL; en el caso de ELMA, el espíritu de entrega y traición a la Patria no pudo ser mas evidente, ya que no era deficitaria y era fundamental para el Comercio Exterior y la capitalización del País.
Tomando casos mas actuales, los recientes ajustes, que devinieron en aumentos de tarifas de algunos servicios públicos, son mostrados como “razonables” (como lo fueron en su momento las privatizaciones) pero que es una situación artificial (hoy se le dice “burbuja”) creada por el gobierno anterior.  La tristemente célebre crisis del 2001 le estalló a un gobierno que llevaba sólo dos años en el poder, pero originada diez años antes con otro gobierno.  Lo que queremos graficar y poner en evidencia, es la astuta manipulación política, social y económica de la DEPENDENCIA, para que la postración y el sometimiento colonialista parezca a los ojos de la opinión pública como sucesos inevitables y/o fatalidades del destino, o como simples “crisis” y sus “buenas rachas”; baste recordar, que todos los gobiernos recientes, tuvieron su “veranito económico” y luego una estrepitosa crisis que provoca caída del poder adquisitivo, desocupación, déficits crónicos, endeudamiento, etc, y luego de cada uno de esos “ciclos” (plata dulce, plan Austral, “Primer mundo”, “Década Ganada”) va quedando un resto , cada vez mayor, estructural de argentinos condenados a vivir en la indigencia, con muy escasas probabilidades de recuperarse; se engañan quienes crean que pueden vivir bien en una pseudocolonia, por eso el Gral. Perón expresó “es muy difícil que un hombre pueda realizarse en una comunidad que no se realiza”.